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Las tierras altas de Jujuy, y particularmente la cuenca del Río Grande, sobre la quebrada de Humahuaca, fue asentamiento de una densa población indígena que desarrolló la agricultura en terrazas con importantes obras de riego; fueron también mineros y artífices de metales preciosos, avanzados alfareros y constructores de fortalezas de piedra enclavadas en las cumbres (pucarás). La fecundidad de los valles subtropicales y el hecho de ser una región de transición entre dos regiones geográficas ayudan a comprender su importancia en el periodo colonial. Los aborígenes que habitaron el suelo jujeño pueden ser considerados en cinco grupos: Los cochinhucasHabitaban las altiplanicies de las sierras que hacen el primer contrafuerte de la cordillera. En su forma de vivir, en las maneras y costumbres se parecían a los incas. Eran y son, por conservarse aún casi intacta la raza, de regular estatura, de color cobrizo oscuro, de labios gruesos, de frente estrecha, de cabellos renegridos y gruesos. Los alimentos principales consistían en el maíz, carne de llama y coca. Los diaguitasOcupaban una pequeña parte del oeste del actual territorio provincial. Formaban pueblos independientes uno de otros, con sus respectivos caciques, y hablaban una lengua llamada ‘cacana’. Vivían en casas de simples ramadas, cultivaban para su alimentación el maíz y zapallo, y comían algarroba. Practicaban la caza de animales típicos de la zona y utilizaban las lanas de estos animales para hacer sus vestidos. A pesar de conocer el cobre, los instrumentos que usaban eran de piedra y barro cocido. Usaban el pedernal -piedra de cuarzo muy dura- para hacer las puntas de sus flechas. Los jujuies y los chaqueñosLos jujuies, posiblemente haya sido una denominación genérica dada por los hispanos para señalar las tribus que escondían sus viviendas hacia donde actualmente denominamos Cuyaya, La Almona y Juan Galán. Los ocloyas, paypayas y osasSe encontraban en el valle de Jujuy, en la parte del Xibi Xibi, Titaxi, Tilquiza, Jaire, Chijra y Zapla, hasta las faldas de los cerrillos de Perico. Eran valientes guerreros pero no se igualaban a los omaguacas. No eran tampoco muy trabajadores y sus ocupaciones principales, fuera de la guerra y el cultivo, eran la fabricación de tejidos, alfarería y cría de vicuñas. Construían, con singular maestría, dardos e ídolos. Los omaguacasHabitaban la región del norte de jujuy, la puna, las gargantas estrechas que llegan a la gran quebrada humahuaqueña, los pequeños valles y laderas de las sierras. Eran los más adelantados de la provincia. Hacían telas de lana, instrumentos y armas de bronce; fundían metales; trabajaban la piedra y la madera. Además hacían vasos, jarras, etc., con barro cocido. Sobresalían también en la agricultura y el pastoreo. Construían andenes de cultivos a la manera incaica, ya que la región que habitaban era de suelo pedregoso, que mantenían gracias a ingeniosos sistemas de irrigación. El maíz era el elemento principal en la alimentación. Domesticaban las llamas y utilizaban también la carne y el cuero de otros animales. Sus viviendas, de forma cuadrangular, eran construidas con piedras muy bien trabajadas, y techadas con paja y barro. Pertenecían a estos pueblos distintos grupos aborígenes, que dieron origen luego a los nombres de regiones actuales, como las tribus de los uquías, purumamarcas, tilcaras, tumbayas, casabindos y tilianes. Vivían en lugares estratégicos, que les permitieron resistir, primero a los incas y luego a los españoles. Estos fuertes, los ‘pucarás’, eran verdaderas fortalezas levantadas en sitios claves de la quebrada. Se defendieron de los españoles hasta que fueron dominados con la captura de Viltipoco, su principal cacique. Hacia el sur, y siguiendo las aguas del río Grande, vivían las tribus de los palpalás. A fines del siglo XVI estaban en la región de los Pericos, los churumatas. El territorio comprendido entre el Pongo (Perico) y la desembocadura del río San Lorenzo en el Bermejo, en tiempos de la conquista fue denominado Chaco Gualamba, habitando esta región los chaguancos, ojotaes, taños, mataguayos, palomos, pelichocos y otros. Fuente: Diario El Pregon online Año IX - Nº 2983 |
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