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Los Aymara están localizados
principalmente en el altiplano de Bolivia y Perú . Su mayor presencia se
encuentra en el lago Titicaca.
Entre otros pueblos localizados en esta área,
figuran los Quechuas y algunos reductos de los indígenas Uru y Chipaya.
La historia de los Aymara ha sido
caracterizada por cambiantes presiones de los grupos dominantes. Antes de la
conquista por los Incas en 1430, los Aymara fueron divididos en varios estados
independientes que fueron concentrados en el altiplano, conocidos hoy como las
repúblicas de Perú y Bolivia.
Aunque no se conoce con precisión cuál es
el estado más antiguo de los Aymaras, la civilización Tiahuanaco que data
desde 2000 años antes de Jesucristo, usualmente es referida como el primer
estado Aymara.
Existían en esta cultura doce reinos
separados, que fueron colectivamente referidos como los Collas. Aprovechando
estas divisiones, los Incas ingresaron al norte del altiplano y extendieron su reino sobre el territorio Aymara aproximadamente en el siglo XV. La última
nación Aymara independiente fue la Lupakas.
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1.- Canta (A)
2.- Yauyos (A)
3.- Huancas
4.- Angaraes
5.- Chocorbos
6.- Lucanas (A)
7.- Soras
8.- Chancas
9.- Quichuas
10.- Aymaraes (A)
11.- Cotabambas (A)
12.- Yanahuaras (A)
13.- Parinacochas (A)
14.- Condes (A)
15.- Cabana-Condes (A)
16.- Chumbivilcas (A)
17.- Canchis (A)
18.- Canas (A) |
19.- Collaguas (A)
20.- Collas (A)
21.- Lupacas (A)
22.- Callahuayas
23.- Ubinas (A)
24.- Carumas (A)
25.- Pacajes (A)
26.- Carangas (A)
27.- Soras (A)
28.- Charcas (A)
29.- Quilacas- Asanaques (A)
30.- Cara-caras (A)
31.- Chuis
32.- Yamparaes
33.- Chichas (A)
34.- Lipes (A) |
Su incorporación al imperio Inca resultó
en un significante grado de aculturización que se inició antes de la
conquista española la cual empezó en 1535. Más adelante se suscitaron cambios
en la cultura Aymara que tuvieron lugar durante el periodo colonial.
Aproximadamente desde el 1820 hasta
nuestros días, los Aymara han estado bajo la influencia de las reglas de las
repúblicas de Perú y Bolivia.
Dentro de los últimos 25 años han
ocurrido cambios dramáticos entre los gobiernos de Perú y Bolivia,
estableciendo programas de reforma agraria y planes dirigidos al desarrollo
rural y la incorporación de poblaciones indígenas al desarrollo nacional.
La mayoría de los Aymaras dependen de la
agricultura para su subsistencia. Cultivan papas, cebada y quinoa.
Antes de la más reciente reforma agraria,
los dueños de las grandes haciendas poseían las tierras del altiplano.
Muchos de los Aymaras fueron dependientes de estas haciendas. Luego pudieron
intercambiar mano de obra por tierras cultivables.
Otros Aymaras vivieron en comunidades
libres donde ellos poseían tierras, pero fueron invadidos por los grandes
terratenientes. La naturaleza explotadora del sistema de
haciendas ha cambiado con el rompimiento y redistribución de las tierras.
La cría de animales es otra actividad
significativa: sobresalen la crianza de ovejas, llamas,
ganado y alpacas, siendo los animales más domésticos.
La pesca es otra
actividad importante y se desarrolla especialmente en los alrededores del lago
Titicaca.
La organización social Aymara es altamente
variable. La más común unidad doméstica es el patriarcado. Existen también
los compadrazgos, parientes unidos a través del bautismo, el matrimonio y
otros eventos familiares.
Las creencias y prácticas sobrenaturales
Aymaras son una mezcla de nativo (Aymara y Quechua) con elementos derivados de
las misiones cristianas. El Catolicismo español fue el más extendido e
influyente de las actividades misioneras, pero la actividad de los misioneros
protestantes han influido considerablemente durante el siglo XX.
Los Yatiris, enviados de Dios, sirven como
mediadores con el reino sobrenatural por medio de rituales y de adivinación a
través de sesiones de espiritismo, invocaciones y rituales de fertilidad.
Ellos pueden curar cuando la enfermedad es diagnosticada bajo una causa
sobrenatural.
Rituales y fiestas marcan los eventos
importantes como el bautismo, el primer corte de pelo (rutuchi), matrimonio
(Jakichasiñi) y muerte. La realización de fiestas dedicadas a la alabanza de
la madre tierra (Pachamama) o a santos particulares son eventos comunitarios
que son encargados a personas conocidas como cargueros o prestes.
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Bases
culturales de la religiosidad andina |
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El ritual de la Nochebuena entre los pastores aymaras
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Virgen
Pachamama: el mito de la fundación |
Bolivia: La Cosmología de los Templos de
Tiawanaco
Recibido de Guillermo Riguera, corresponsal de AIPIN. Tiahuanaco: uno de los
lugares arqueológicos fundamentales del mundo precolombino. Sus monolitos, su
puerta del Sol, los restos de posibles monumentos, aún se arrebujan en el
misterio.
Aquí le presentaremos en Temakel, un esclarecedor artículo de William
Sullivan, sobre los posibles significados simbólicos de la desaparecida pirámide
escalonada de Akapana en Tiahuanaco. Sullivan es autor de una importante obra,
El secreto de los Incas, dedicada a descifrar la profundidad de la cosmovisión
andina.
Sólo recientemente han llegado hasta la imprenta descripciones del núcleo
ceremonial de Tiahuanaco. Todo el complejo ceremonial de Tiahuanaco se halla
rodeado por un foso cuyo propósito, por utilizar las palabras de Alan Kolata,
fue el de evocar la imagen del núcleo de la ciudad como una "isla",
es decir, el de separar el mundo ordinario y cotidiano del "espacio y
tiempo de lo sagrado".
Eliade ha documentado esta misma utilización simbólica en el Viejo Mundo, así
como en el mundus romano o foso circular, que "constituyó el punto donde
se encontraban las regiones bajas y el mundo terrestre".
El propósito de tales cercos era el de crear el espacio sagrado dentro del
cual pudiera construirse el templo o modelo del cosmos, es decir, la zona
donde se cruzaban los mundos terrestre superior (divino) y subterráneo. Como
hemos visto en la explicación de Eliade, el simbolismo central de tales
estructuras de templos era el de la montaña cósmica que representaba el
ombligo de la Tierra que conectaba las tres regiones.
La estructura dominante del centro sagrado de Tiahuanaco era la Akapana, una
pirámide truncada de más de unos diecisiete metros de altura, llamada por
Kolata "la montaña sagrada de Tiwanacu". La pirámide Akapana tenía
siete niveles. El número siete, como ya se ha indicado, aparece asociado con
el "padre cielo", que equivale al uso de las coordenadas polar y
ecuatorial, expresadas mediante referencia a las direcciones cardinales.
El antiguo sistema aymará de orientación tenía siete direcciones, empleando
cuatro direcciones cardinales junto con el centro y el nadir. La Akapana está
orientada en las direcciones cardinales.
La misma idea encontramos en la relación entre el contiguo complejo de
estructuras llamado el templo Semisubterráneo y el Kalasaya. Aparecen
trazados a lo largo de un eje este-oeste, que habla de los puntos de salida y
puesta del Sol en los equinoccios, cuando el Sol cruza el ecuador celeste.
Las estrellas que van hacia arriba y hacia el oeste desde el templo
Semisubterráneo hasta el nivel del suelo conducen directamente a una segunda
escalera que se eleva en los recintos situados por encima de la planta baja
del Kalasaya, donde la estatua monolítica de un dios (la llamada Estela
Ponce) miraba hacia el este, de espaldas al templo Semisubterráneo.
La configuración mental de la línea del equinoccio como una escalera nos
hace pensar inmediatamente en la constelación andina chacana (escalera), las
tres estrellas del Cinturón de Orión, que están sobre el ecuador celeste.
Estas estructuras relacionadas axialmente también se relacionan con la
cosmología religiosa asociada con el mito de emergencia surgido en el
Titicaca. Como ya hemos visto, en el simbolismo arquitectónico celeste, el
suelo de la casa, que representa el trópico meridional debería estar,
estrictamente hablando, por debajo de la planta baja, así que ésta
represente el ecuador celeste.
Tal como indica su nombre, el templo Semisubterráneo fue construido a unos
dos metros por debajo del nivel de la planta baja, abierto al aire. En
consecuencia y nuevamente en términos estrictos, el subterráneo tenía que
representar el trópico meridional y el acceso a la tierra de los muertos.
(Del mismo modo, se decía que el suelo del patio del juego de pelota de Quiché
descansaba sobre el tejado de la casa de los señores del inframundo.)
Concuerda con esta interpretación el hecho de que las huacas de linaje de las
tribus agrícolas que participan de la esfera de influencia tiahuanacana se
encontraron hundidas en el suelo del templo Semisubterráneo.
En medio de esta disposición, una segunda estela, llamada la Estela Bennett,
que contiene una compleja información relativa al año agrícola, miraba
hacia el oeste (la dirección celeste asociada con la Luna, la noche, la
lluvia y la muerte), de espaldas a la Estela Ponce, en el recinto elevado del
Kalasaya. Y, a la inversa, la Estela Ponce, por encima del Kalasaya, dominaba
una vista del horizonte oriental.
Un segundo patio hundido más pequeño aparecía situado en lo alto del séptimo
nivel de la pirámide Akapana. Lo mismo que con el modelo del Viejo Mundo, en
el que lo alto de la montaña del templo sagrado representa el "ombligo
de la Tierra", el patio hundido de Akapana era, simbólicamente hablando,
un omphalos. Este patio hundido fue trazado en forma de una plaza sobrepuesta
a una cruz griega.
La cruz, que representa las direcciones cardinales y está orientada hacia
ellas (y por lo tanto hace referencia a las coordinadas polar y ecuatorial)
representa el ámbito celeste, o padre cielo.
La plaza, tal como ya hemos encontrado en la forma de las maras
cuadrangulares, o piedras de amolar "femeninas" (que toman su nombre
de la palabra aymará que significa "año"), marcan en sus esquinas
los puntos cardinales que representan los lugares de salida y puesta de los
soles solsticiales, es decir, los parámetros de la "tierra celeste"
según vienen determinados por el plano eclíptico.
Si conectamos las esquinas, se forma las diagonales, y la X marca el lugar, el
centro, el ombligo de la diosa tierra. Este simbolismo ya se ha observado en
el unanacha de Viracocha en el diagrama de Pachacuti Yamqui, situado como está
por encima de la cruz intercardinal, designada como femenina, que encontramos
por debajo; y, también, precisamente este mismo simbolismo se encuentra entre
los quiché, donde el Dios-Siete, representado jeroglíficamente como Osa
Mayor y Orión, aparece trazado sobre el ombligo de la Diosa tierra.
Una segunda característica singular del patio hundido de Akapana sólo ha
sido descubierta recientemente. Este patio sirvió como un dispositivo de
recogida del agua de lluvia, y estaba conectado con un sistema de drenajes que
vertían el agua fuera de los muros verticales de cada nivel, que llevaban el
agua horizontalmente por debajo de la superficie de cada tramo y luego la vertían
de nuevo, haciéndola caer así en cascada por todos los niveles de la pirámide.
Así pues, los constructores de Tiahuanaco construyeron una "montaña
llena de agua" a la vista de un lago y de una isla llamados Titicaca, o
"Acantilado del León", donde el agua brotaba desde un acantilado y
cuya jeroglíflica en México (una montaña con colmillos y una cueva en la
base) representaba el pueblo, alteptl, que significaba literalmente
"montaña llena de agua".
Y como cualquier verdadera montaña cósmica, la Akapana reciclaba también
las aguas de la vida espiritual, cuyo nacimiento se encontraba en lo alto de
la montaña cósmica, en el solsticio de junio, en el ámbito de la Vía Láctea.
(*)
(*) Fuente: William Sullivan, El secreto de los incas. Los misterios de una
civilización perdida., Ed. Grijalbo. Fotos de Cecilia Rodríguez. Dibujo
y Gráfico correspondientes a obra citada. http://www.temakel.com/mundomitarqtiahuanaco.htm
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